Cómo Funciona La Economía Para Dummies – Resumen Del Capítulo 3

Hoy es sábado, y toca el resumen del tercer capítulo del libro de Leopoldo Abadía, Cómo funciona la economía para Dummies.

Sin más, les dejo con el resumen.

Un productor con imaginación

El ser humano ha convertido la escasez en un estímulo, sin el cual es muy probable que hoy todavía estuviéramos viviendo en cavernas. Goza de una habilidad que muy pocos otros seres vivos poseen: la imaginación. Le ha permitido adaptarse a medios muy diferentes y sacarle el máximo partido a los materiales disponibles.

La escasez sigue existiendo, pero la humanidad se las ha ingeniado para convertir la limitada oferta de recursos en una variedad asombrosa de bienes y servicios.

La economía también se encarga de estudiar esta otra faceta del ser humano (productor) analizando el proceso mediante el cual las sociedades eligen lo que hay que producir para contribuir a la felicidad humana.

Qué se puede producir

El proceso productivo debería cumplir dos manifestaciones de eficiencia:

  • Eficiencia productiva: se produce gastando la cantidad mínima posible de recursos.
  • Eficiencia distributiva: se produce en la cantidad correcta y se distribuye de modo que llegue en perfectas condiciones a la gente.

Para que en ese mundo ideal ambos tipos de eficiencia se cumplan, hay que tener en cuenta:

  • Recursos limitados: no se puede producir de todo ni tanto.
  • Rendimientos decrecientes (concepto clave): cuanto más se produce de un producto, más caro se vuelve producirlo, hasta el punto de que transcurrido un tiempo los costes pueden sobrepasar los beneficios.

Recursos limitados. Los factores de producción:

  • El planeta: la Tierra es una fuente extraordinaria de recursos, pero es limitada, y debemos dejar algo a los que vendrán después.
  • El trabajo: el esfuerzo que debemos invertir para tomar algo de la naturaleza y transformarlo en otra cosa.
  • El capital: a todos nos viene a la mente una buena montaña de dinero, pero capital es también el conjunto de bienes que sirven para fabricar o manufacturar aquellos otros bienes destinados al consumo. Los camiones con los que mi amigo hace los transportes son capital (los usa para producir). En cambio, el coche con el que yo voy todos los viernes al restaurante es un bien de consumo (lo uso por placer).

A los tres factores de producción básicos o insumos se les puede añadir el capital humano: las habilidades y conocimientos de una persona (en lo que, por formación o por habilidad innata, destaca). Muchos trabajadores de este tipo implican calidad de producción y aumento general de la riqueza. De ahí que invertir en educación deba ser un objetivo prioritario.

Entonces, la sociedad sólo puede producir cantidades limitadas de productos concretos. Toca decidir cómo distribuir esos recursos limitados y qué productos (limitados), crear con ellos.

Un apunte: no te estoy hablando de una economía planificada socialista. Lo único que pasa es que a los economistas les gusta pensar que las leyes de su ciencia obedecen a un cierto orden natural y cósmico, sin que la mano del hombre pueda hacer mucho por cambiar su rumbo.

Rendimientos decrecientes:

Las cuestiones de qué producir y en qué cantidades acaban resolviéndose por el principio de los rendimientos decrecientes.

En nuestra casa tenemos un jardín en el que crece un manzano. Si yo a mis nietos les propongo que recojan las manzanas y que a cambio les pago, pongamos, 30 euros la hora, seguramente dirían que sí, y se pondrían manos a la obra. En la primera hora trabajada habrán recogido un hermoso cesto; pero el resultado ya no es tan bueno a la hora siguiente, pues las frutas están más escondidas. Y no digamos ya en las siguientes…

Por lo tanto, si en la primera hora han cogido 3 kilos de manzanas, la hora ha sido muy provechosa. Pero en la segunda habrán cogido sólo 2 kilos y en la tercera apenas uno, de modo que el rendimiento de cada hora baja considerablemente; cada vez la manzana que se recoge me sale más cara.

A ese tipo de ganancias se les llama rendimientos decrecientes. Para evitarlas, hay que optar por la diversificación. Si yo tuviera un ciruelo, podría haber desviado a él algún nieto. Para mí perfecto, pues le pago lo mismo y él ahora produce más cogiendo ciruelas. Habré optimizado mínimamente los recursos de trabajo.

Quién determina la producción

Hay partidarios de dejar que el propio mercado se maneje a su aire y hay que defienden la prerrogativa de los gobiernos de intervenir; Nuestro modelo de sociedad occidental es una combinación de mercado e intervención gubernamental (con diferentes matices según el país).

Mercados

Según el diccionario de la Real Academia Española, es el “conjunto de actividades realizadas libremente por los agentes económicos sin intervención del poder público”. En otras palabras, es un ente especializado en producir cosas por las que la gente está dispuesta a pagar.

Si es competitivo, ese mercado garantiza la eficiencia productiva y a buen precio; cualquier error puede hacer que el cliente elija a la competencia.

Además, tiene una facilidad pasmosa para adivinar qué quiere la gente. En cuanto detecta que hay demanda de algo, produce más de ese producto.

Pero no son perfectos:

  • Su único interés es producir para que la gente consuma (incluso drogas o armas).
  • No tiene moral ni sensibilidad social alguna y la justicia le importa un pito.

Una economía sustentada sólo en la dinámica de los mercados genera inevitablemente una gran desigualdad de ingresos y de riqueza.

¿Y el gobierno?

Su papel es el de actuar de guardián de los desmadres del mercado. Aunque habría que contar con políticos responsables…

  • Multar o prohibir la producción y consumo de ciertos bienes considerados peligrosos o inmorales (drogas).
  • Ofrecer ayudas económicas para incentivar la producción de productos y servicios necesarios para el conjunto de la sociedad (la educación y la sanidad públicas).
  • Establecer impuestos sobre el patrimonio y la riqueza destinados a limar las desigualdades sociales.

Pero un exceso de intervencionismo puede ser contraproducente:

  • Muchas veces las medidas que se toman no son fruto del interés común (“yo te doy mi voto si tú a cambio me construyes una carretera…”).
  • Las medidas del gobierno carecen de competencia que ayude a mejorar la calidad y eficiencia del producto.
  • Las intervenciones del gobierno son  lentas y cuando se ponen en acción carecen de la flexibilidad que sí tiene el mercado.

Hay que proteger a inventores y creadores. Una de las funciones del Estado es la de incentivar la investigación tecnológica en áreas de interés general, como la salud, con financiación directa; o por medio del sistema de patentes –documento en que oficialmente se le reconoce a alguien una invención y los derechos que de ella se derivan–. Si crea cosas útiles, podrá vivir cómodamente de ellas, sin miedo a que venga alguien y se lucre con su idea. Algo parecido son los derechos de autor.

Un modelo mixto

Lo ideal es un modelo de economía mixta. Dejar todo en manos del mercado o todo en manos de un gobierno es un peligro.

Los gobiernos también velan por los derechos de propiedad, se preocupan de la estabilidad monetaria, legislan sobre el régimen laboral y vigilan el cumplimiento de los derechos de los consumidores y los autores: conforman y protegen un marco institucional básico.

Y eso es todo por hoy, lector.

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Lee el próximo capítulo aquí:

https://librosparaaprendices.water.blog/2020/01/22/como-funciona-la-economia-para-dummies-resumen-del-capitulo-4/

Cómo Funciona La Economía Para Dummies – Resúmen del Capítulo 2

Bien, hoy es miércoles, día de publicar.

Seguimos con el segundo capítulo del resumen del libro Cómo funciona la Economía para Dummies, de Leopoldo Abadía.

Capítulo 2 – Todos somos consumidores

Para los economistas, todos somos consumidores, no importa la capacidad de nuestro poder adquisitivo, y la mayor parte de nuestras elecciones cotidianas tienen que ver con los bienes y servicios que consumimos. Aunque, existen algunos factores que no pueden ser ignorados, como los sociales, laborales y políticos.

A la economía le interesa llegar a dilucidar las leyes que rigen el comportamiento del consumidor. Es lo que yo llamo el optimismo de los economistas. ¿Por qué? No todos somos iguales y tampoco lo son los entornos en los que vivimos. Aunque es cierto que siempre estamos escogiendo y que nuestras necesidades casi siempre superan a nuestros medios.

En fin.

Los economistas desarrollaron un modelo de comportamiento humano, estableciendo un proceso en tres etapas:

1. La evaluación de lo feliz que puede hacerte cada una de las opciones posibles a tu alcance.

2. La valoración de las restricciones y compensaciones que limitan esas opciones.

3. La elección de la opción que representa tu felicidad general.

«Cómo funciona la economía para dummies» – Resumen

Cómo funciona la economía para dummies es un libro de Leopoldo Abadía, que no es economista, pero explica la disciplina de manera que se entiende, que es decir mucho. Por ello, me propongo hacer un resumen del libro.

A partir de esta comienzan una serie de entradas, cada una dedicada al resumen de un capítulo.

Pero antes de comenzar con el primer capítulo, una breve descripción sobre el contenido de la obra:

Sobre los contenidos de este libro

Cómo funciona la economía para dummies busca hacer comprensible una disciplina importantísima para todos, la economía. Los principales temas que aborda son los siguientes:

 • La definición de lo que es la economía y la afirmación de que se trata de algo que nos afecta a todos.

 • El análisis y la descripción de la macroeconomía y la microeconomía.

 • Conceptos clave de la teoría económica (inflación, capital, recesión…).

 • La importancia de la financiación para que todo el sistema funcione como es debido.

 • Una visión de lo que son los mercados y de cómo funcionan las empresas.

 • El derecho de propiedad y sus limitaciones.

 • Un análisis de la crisis ninja (crisis del 2007) • Diversas cosas que podemos hacer para superar esta crisis de la mejor manera posible.

¿Cómo está organizado el libro?

El libro consta de cinco partes, y a su vez, cada una de ellas está dividida en varios capítulos y secciones:

Parte I. Qué es eso que llamamos economía

Parte II. Lo macro y lo micro

Parte III. Y llegó la crisis económica

Parte IV. Medidas para ayudar a nuestro bolsillo

Parte V. Los decálogos

Y como no podía ser de otra forma, vamos a comenzar del principio, o sea, con la primer parte, que consta de tres capítulos.

El primero de ellos se titula, «La ciencia de la escasez». Su resúmen, en la próxima entrada.

Un saludo, lector, y ¡No olvides suscribirte!

Cómo funciona la economía para Dummies – Resumen del capítulo 1

Como mencioné en la entrada anterior, hoy comenzamos con el resumen del libro «Cómo funciona la economía para dummies», de Leopoldo Abadía.

Parte I: Qué es eso que llamamos economía

 “La economía es tan fácil que incluso los economistas podemos dedicarnos a ella…”

La economía no es sólo jugar en bolsa. Es algo mucho más complejo, una ciencia que afecta de lleno a nuestras vidas. Todos somos productores y consumidores, y todos nos enfrentamos diariamente a la administración de nuestros recursos. Por ello, es básico conocer cómo funciona la economía.

Capítulo 1 – La ciencia de la escasez

La ciencia económica parece pensada expresamente para que no se entienda. Es suficiente con acercarse a la sucursal de nuestro banco o caja de ahorros para que el encargado nos asalte con un galimatías que seguramente no entiende ni él.

Hay que hablar claro y que se entienda. Nos dicen: “el origen de la crisis económica que ahora nos asalta está en los activos de escasa calidad crediticia…” Hablando así de raro, lo único que se consigue es que las personas desconecten porque no entienden por dónde van los tiros. En cambio, si en lugar de todo ese rollo dices que la causa de este embrollo de la crisis son las hipotecas porquería que se concedieron a personas sin ingresos, sin trabajo y sin propiedades (personas a las cuales no prestarías ni siquiera 5 euros), entonces resulta que la gente lo entiende.

En definitiva, que tanto a mí, como autor de este libro, como a quien sea que te proponga una inversión o un negociete, hay que exigirle siempre que hable de forma inteligible. Hablar raro es una manera de mentir.

Y a todo esto, ¿qué es la economía?

El diccionario de la Real Academia Española define economía como:

  • “administración recta y prudente de los bienes”.
  • “Riqueza pública, conjunto de ejercicios y de intereses económicos”.
  • “Estructura o régimen de alguna organización, institución o sistema”.
  • “Escasez o miseria”.
  • “Buena distribución del tiempo y de otras cosas inmateriales”.
  • “Ahorro de trabajo, tiempo, dinero…”

Definición de economía de mercado: “sistema económico en el que los precios se determinan por la oferta y la demanda”.       

 Definición de política: “ciencia que trata de la producción y distribución de la riqueza”.

 La voz economía da para una buena colección de acepciones que hablan de una ciencia que nos toca a todos muy de cerca. Porque, en otras palabras, la economía es aquella ciencia que estudia cómo las personas y las sociedades toman las decisiones que les permiten obtener el máximo beneficio a partir de sus recursos limitados. Y eso es válido en todos los ámbitos: países, empresas y personas. O sea que nos toca también a ti y a mí.

Cuando una señora le dice a su marido que no llega a fin de mes, está hablando de economía. Y cuando el marido le dice a su mujer que le han subido el sueldo y que, sumado con lo que gana ella, ahora podrán comprarse el sofá que tanto necesitan, también están hablando de economía.

 Por lo tanto, todo el mundo habla de economía; y hacerlo es preguntarse cosas muy sencillas:

  • Cuando los políticos y banqueros dicen que podemos endeudarnos más y lo presentan como una buena noticia, ¿de verdad es una buena noticia? Porque en mi casa, cuando yo me iba endeudando cada vez más para poder pagar los recibos de los colegios de mis hijos  lo considerábamos una salida a la desesperada, pero nunca una buena noticia.
  • Cuando hoy hablan de más de cinco millones de parados y mañana dicen que el número es de tres millones y medio, ¿es que los gobernantes son una maravilla o es que han cambiado el método para contar los parados?     
  • Cuando se gasta más de lo que se ingresa (lo que se llama déficit), en mi casa es una mala noticia. Pero esa gente, políticos y banqueros, habla de déficit con una tranquilidad pasmosa.

Se trata de cuestiones que hacen que la economía esté siempre presente en nuestras vidas. Por eso, debemos estar bien informados. Para que, si llega la hora de negociar un crédito o un fondo de pensiones con una Caja de Ahorros no nos den gato por liebre. O que si un político dice algún disparate tengamos argumentos para responderle y decidir si vamos a volver a votarle o no.

   Todo, pues, tiene algo que ver con la economía. Los economistas dividen la teoría de su ciencia en dos grandes secciones:

  • La macroeconomía, que ve la economía como un todo orgánico.
  • La microeconomía, concentrada en las personas y los negocios individuales.         

Te hablaré más detalladamente de ambas en el capítulo 4.

De lo que no cabe duda es que la economía no es una ciencia exacta, como corresponde a una disciplina que tiene como activos participantes a esos seres tan impredecibles que somos las personas.

 Hay, sin embargo, un concepto que sí puede considerarse clave en la ciencia económica: la escasez. Es la limitación de los recursos disponibles. Eso es lo que crea la necesidad de que exista la economía. No tenemos de todo y por lo tanto los seres humanos nos vemos ante la necesidad de administrar para conseguir, mediante la producción o el intercambio (o su equivalente, la compra), aquello que nos falta. Si tuviéramos todos absolutamente de todo, ¿para qué íbamos a necesitar nada? La economía no tendría entonces razón de ser y todos seríamos la mar de felices.

Por desgracia, la escasez existe y la infelicidad también. Y para intentar paliar una y otra, las personas deben tomar las decisiones pertinentes sobre qué producir y qué consumir.  Según el papel que desempeñen, esas personas serán productoras o consumidoras, las protagonistas principales de la economía, los motores sin los cuales ésta no se movería. A ellos se podría añadir aún otro rol, el de los economistas, que se autodefinen como aquellos que “analizan las decisiones para maximizar la felicidad en un mundo marcado por la escasez”.

Hecha la presentación general de quién es la economía, es hora de ir entrando en materia. Y empezaremos precisamente Por los consumidores. O sea, por nosotros mismos, pues todos consumimos y además, todos, a nuestra manera,como empresarios o como trabajadores por cuenta ajena, producimos. (Véase capítulos 2 y 3).

Y hasta acá el resumen del primer capítulo.

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