Cómo Funciona La Economía Para Dummies – Resumen Del Capítulo 10

Otro miércoles más con un resumen del libro Cómo funciona la economía para Dummies, de Leopoldo Abadía. ¡Ya van 10 capítulos!

Hoy, entonces, el resumen del capítulo 10, el más largo hasta el momento.

Les dejo con ello:

Capítulo 10 – Vamos a montar una empresa

¿Has pensado alguna vez en hacerte empresario? A lo mejor también tú eres una persona con iniciativa a la que le gustaría probar suerte en este campo. No te preocupes tanto por el dinero en un primer momento. Muchas veces, cuando a alguien se le ocurre algo, oigo decir: “Pero para eso hace falta mucho dinero”… Pero, ¿Cuánto? Porque si consigo traducir el “mucho” al “cuánto”, igual me resulta más fácil conseguirlo.

¡Vamos a ello!

Quiénes forman parte de la empresa

En ella siempre hay personas que se ocupan de diversas cosas:

  • Los que han puesto las perras. Por ejemplo yo, que tengo cien acciones del Santander, me interesa que el Santander vaya bien.
  • Los señores que los de las perras hemos contratado para que dirijan la empresa y les den muchas perras. Es obligatorio que sepan del negocio y sigan aprendiendo.
  • Los señores que los que dirigen han contratado para que les ayuden a hacer el trabajo. Que también tienen que saber del negocio y continuar aprendiendo.

Toda esta gente va en el mismo barco y, por lo tanto, a todos tiene que interesarles que aquello funcione bien.

En la empresa, todos han de cobrar:

  • El que ha puesto las perras, porque podía haberlas puesto en otro lado y el directivo de turno y los empleados de turno se hubieran quedado sin empleo. O sea que aquí capitalistas somos muchos, y no sólo esos señores que llevan chistera, cadena, reloj de oro y fuman puros.
  • Los que dirigen esa empresa.
  • Los que trabajan en esa empresa como empleados y no dirigen. (No dirigen oficialmente, porque en las empresas casi todos lo hacen).

Entonces, para que todos cobren y la empresa vaya bien hay que ganar dinero, mucho, y hacer que se reparta bien. Que todos se enteren de que es bueno que se gane dinero. Lo dice cualquier persona con sentido común.

Bueno, y ¿Cómo empezar si en algún momento te decides a crear una empresa? Tres pasos:

  • Saber qué quieres vender y cuál será tu público.
  • Saber cómo fabricar ese producto o ese servicio.
  • Establecer un plan de tesorería.

Vamos a ver cada punto de uno en uno:

Lo que quiero vender y a quién

Hay que tener, en primer lugar, algo que ofrecer:

  • Un producto. Puede ser un paraguas plegable que cuando llueve cambia de color a medida que caen más gotas.
  • Un servicio. Puede ser el de recogida de los niños de los colegios para evitar que el padre y la madre enloquezcan.

Una vez eso está decidido, hay que pensar a quién quieres vendérselo.

Si volvemos a los ejemplos de producto y servicio, el paraguas de colorines irá dirigido a gente muy especial que pasea por las tardes por Madison Avenue, mientras que lo de buscar niños al colegio puede ser para gente muy normal, de todo tipo de clases sociales.

Lógicamente, el paraguas, cuanto más caro, mejor; mientras que lo de los colegios, cuanto más asequible a todo tipo de economías, mejor. De este modo habrás definido lo que quieres vender, el nivel de precios y tu público.

Cómo fabricar algo para venderlo

El segundo paso es saber cómo fabricar eso que se quiere ofrecer.

Si es un producto, puedo decidir entre montar una fábrica en un polígono industrial que hay cerca de casa, o bien darme una vuelta por unos cuantos países de esos que fabrican muy bien y muy barato.

El plan de tesorería

Tercer paso. El plan de tesorería a cliente cero. No es más que una forma de averiguar en qué huerto nos metemos si durante un año no entra ni un solo cliente por la puerta de nuestro negocio. Porque el dinero salir, sale seguro.

Un ejemplo:

Tabla 10-1: Plan de tesorería a cliente cero

Dinero disponible para empezar el negocio

400 €

Más: ingresos en el primer mes

0 €

Menos: salidas en el primer mes

−100 €

Lo que queda a final del primer mes

300 €

Más: ingresos en el segundo mes

0 €

Menos: salidas en el segundo mes

−156 €

Lo que queda al final del segundo mes

144 €

Más: ingresos en el tercer mes

0 €

Menos: salidas en el tercer mes

−206 €

Lo que queda al final del tercer mes

−62 €

Y así sucesivamente hasta llegar al mes doce y completar todo un año. Imagina que al acabar el mes doce lo que me queda es – 2.400 euros. Eso quiere decir que si no entra ni un euro en la caja en el primer año, el 31 de diciembre han desaparecido los 400 euros con los que empecé el negocio y además debo 2400.

Ése es el momento en que hay que preguntarse: “¿Y si lo dejamos?”. Aunque ese momento también se puede avanzar, porque si al cabo de seis meses me doy cuenta de que a la caja le están saliendo telarañas porque no entra nada…

También puede ocurrir que sí, que haya vendido algo, pero que vaya a cobrarlo al año que viene. Pues entonces prolongo el plan de tesorería un poco hasta que entre ese dinero y otro dinero procedente de un pedido que está a punto de salir.

De dónde sale el dinero

En el ejemplo, si fuera mi negocio, partiría de 400 euros, compuestos por 50 que yo tenía ahorrados por si un día los necesitaba y 350 que me han dado dos amigos y un tío mío.

Ahora tengo que hablar con ellos para saber si quieren ser capitalistas o prestamistas. Esto es importante porque se contabiliza de forma distinta y porque tiene consecuencias distintas:

  • Si eres capitalista y no hay beneficios, no cobras dividendos.
  • Si eres prestamista, haya beneficios o no, el negocio te tiene que devolver el dinero en los plazos convenidos y con los intereses acordados. Si no puedo pagar, me tengo que refinanciar, que quiere decir que un crédito se paga con otro crédito.

Vamos a suponer que quieren ser prestamistas. Entonces me quedo yo solo como capitalista. O sea, que tengo derecho a dividendos.

A la hora de contabilizar este cuento de los prestamistas y el capitalista hay que obrar tal como se resume en la tabla 10-2:

Tabla 10-2: Estado inicial de la contabilidad

ACTIVO (lo que hay)

En la caja 400 €

PASIVO (de dónde viene)

Créditos

De mi tío, 150 €

De mis amigos, 200 €

Lo que he puesto yo, 50 €

TOTAL

400 €

Volviendo al plan, en él hay que poner lo que hay que pagar para amortizar los créditos de mi tío y de mis amigos, en el mes correspondiente; y los intereses, que también hay que pagarlos. No hay que poner, por ahora, mis dividendos; cuando entre algo, ya hablaremos.

En resumen: si monto un negocio y en el primer año no entra nada, me he metido en un agujero de 2400 euros más los 50 que puse, que se han perdido, más los 350 que me han prestado, que también se han perdido. Esa cantidad se la debo:

  • 150 más intereses, a mi tío.
  • 200 más intereses, a mis amigos.
  • 2400 más intereses, a la caja de ahorros de San Quirico, a la que he conseguido convencer para que me prestase diciendo que con lo de los paraguas iba a forrarme.

Esto, en fin, es lo que he de tener en cuenta: necesito 2800 euros para el primer año.

El activo y el pasivo

Antes de seguir con nuestra empresa, nos fijaremos en el activo-pasivo. O lo que es lo mismo, te explicaré cómo se organiza la contabilidad en el ámbito de la empresa (o de nuestro hogar)

El balance de la empresa de mi amigo

Vamos a fijarnos en todo lo que tenga que ver con el dinero, y todo eso lo vamos a ordenar en dos grandes bloques:

  • Lo que tenemos. Lo pondremos en una columna a la izquierda.
  • Lo que debemos. En una columna a la derecha.

¡Ya ves qué sofisticado es este plan…! Pero esta forma de hacer el balance de una empresa me ha ido siempre de maravilla, inclusive para aclararme en la economía doméstica.

Pues bien:

  • A lo de la izquierda lo llamaremos activo y a lo de la derecha, pasivo.
  • Y decidimos que han de sumar lo mismo.

Lo que tenemos

Para hacerlo más fácil, vamos a poner de ejemplo a una empresa ya consolidada, como es la de mi amigo.

Estas son las cosas que tiene y que apuntaremos en la columna de la izquierda (activo):

  1. El dinero que tiene depositado en la caja de ahorros de San Quirico
  2. El dinero que tiene depositado en la caja de ahorros del pueblo de al lado, donde ha abierto una pequeña cuenta.
  3. Lo que la administradora tiene en un cajón en la mesa del despacho, para pagar las cosas pequeñas:
  4. El periódico
  5. La limosna a un necesitado
  6. Las cosas que llegan contra reembolso
  7. El dinero que le deben. A efectos de contabilidad ese dinero se ha de contar como si ya lo tuvieras en el bolsillo.
  8. Las existencias. Tiene muchas cosas, apuntadas al precio que le costaron; a ese precio lo pondremos.
  9. Material de oficina. Al precio que costó.
  10. El ordenador.
  11. El edificio. Está hipotecado, pero nos olvidamos de ese pequeño dato y ponemos la cantidad que costó totalmente acabado, con sus instalaciones.
  12. Las amortizaciones, que ha de restar al valor del edificio. Las puedes ver como un activo con signo negativo, como si por su uso el edificio valiera, cada año algo menos, en la cuenta de resultados.

A los puntos del 1 al 5 los vamos a llamar activo circulante y al resto, activo inmovilizado. Más adelante verás por qué.

Hecho esto, podemos escribir ya el activo, o sea, lo que tenemos:

Tabla 10-3: Lo que tiene la empresa de mi amigo

ACTIVO

En la caja de ahorros de San Quirico

10 000 €

En la caja del pueblo de al lado

2000 €

En la cajita pequeña del despacho

50 €

Le deben los clientes

1300 €

Lo que le costaron las existencias

2000 €

Los muebles, papeleras…

1000 €

El ordenador

100 €

El edificio (descontadas las amortizaciones)

180 000 €

TOTAL ACTIVO

196 450 €

Y ahora, el pasivo. Recuerda que ha de sumar lo mismo que el activo.

Ésta es la lista de lo que mi amigo debe:

  1. La hipoteca
  2. Lo que debe a los proveedores, (no todas las existencias están pagadas)
  3. Un crédito pequeño que tiene con otra caja de ahorros         

Y lo que sale puedes verlo en la tabla 10-4:

Tabla 10-4: Lo que debe la empresa de mi amigo

PASIVO

Lo que todavía debe de la hipoteca que tiene con la caja de ahorros de San Quirico

82 000 €

Lo que todavía debe del crédito que tiene en la caja de ahorros del pueblo de al lado

1000 €

Lo que debe a los proveedores

500 €

TOTAL EUROS

83 500 €

El activo y el pasivo deben coincidir

¡Pues ya está hecha la cuenta! Pero ¿cómo, si activo y pasivo no coinciden? En realidad, en lugar de coincidir tendremos que decir cuadrar. Y cuadrará.

Para empezar, ese pasivo que hemos puesto es el pasivo exigible, esto es, las deudas que tenemos y que alguien puede exigirle al empresario.

Entonces tomamos el activo de 196 450 euros, le restamos el pasivo exigible de 83 500 euros y nos salen 112 950 euros. Eso es lo que vale la empresa: los fondos propios.

A mi amigo le hace ilusión eso de valer 112 950 euros. Pero tiene una duda, pues cuando fundó la empresa puso 45 000 euros que había ahorrado con su mujer:

Tabla 10-5: Los fondos de la empresa de mi amigo

Lo que puso al principio (capital)

45 000 €

Lo que ha ido ganando y no se ha llevado a casa

67 950 €

TOTAL

112 950 €

Lo que no se ha llevado a casa se llaman reservas. Y lo que se ha llevado a casa son los dividendos. Y si nunca se hubiera llevado dividendos a casa, ahora las reservas serían mayores y su empresa valdría más. Eso sí, en ese caso seguramente no habría vivido lo bien que ha vivido. A la inversa, si no hubiera dejado nada en reservas, hoy su empresa no existiría.

El activo y el pasivo ya coinciden

Ya sólo queda hacer, en la tabla 10-6, el resumen de todo lo que hemos ido viendo:

Tabla 10-6: Activo y pasivo de la empresa de mi amigo

ACTIVO

  1. CIRCULANTE

Caja

12 050 €

Clientes

1300 €

Existencias

2000 €

  • INMOVILIZADO

Mobiliario e instalaciones

1100 €

Edificio (descontadas las amortizaciones)

180 000 €

PASIVO

  1. EXIGIBLE

Hipoteca

82 000 €

Crédito

1000 €

Proveedores

500 €

  • FONDOS PROPIOS

Capital

45 000 €

Reservas

67 950 €

TOTAL PASIVO

196 450 €

¿Ves cómo activo y pasivo coinciden?

Aunque, mi amigo aún me preguntó otra cosa: “Todo esto que me has explicado significa que si quiero vender la empresa, ¿sólo puedo pedir 112 950 euros? Y la marca, ¿qué?

Se trata de cosas diferentes, pues esos 112 950 euros son el valor contable. Y lo otro, la marca, el nombre y demás, es el fondo de comercio. Por lo tanto, si alguien quiere vender su empresa, lo que ha de hacer es negociar ese fondo de comercio.

Pero sobre esto hablaremos en el siguiente capítulo.

Bien, hasta acá el resumen.

Si te gustó, ¡no olvides suscribirte!

Un saludo, lector.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar