Cómo Funciona La Economía Para Dummies – Resumen Del Capítulo 9

Y de nuevo, estamos acá con un resumen de otro capítulo del libro “Cómo funciona la economía para Dummies”, del economista Leopoldo Abadía.

Espero que lo disfruten.

Capítulo 9- La economía que cabe en el bolsillo

Después de remontarnos a las alturas de la macroeconomía, toca volver a poner los pies en el suelo. En los siguientes cuatro capítulos vamos a acercarnos a una economía más cercana a la cotidianidad, y a lo que tenemos más cerca, las empresas.

La oferta y la demanda

¿Qué tenéis en común tú y una empresa? La búsqueda eficiente de la felicidad. Las empresas también son felices, o al menos sus dueños lo intentan gracias a los beneficios. En tu caso no se tratará tanto de beneficios como de maximizar lo que tengas a tu alcance.

Seas particular o empresario, esa forma de maximizar los bienes se consigue gracias al modelo de la oferta y la demanda, el verdadero meollo de todo esto.

El funcionamiento de los mercados

El escenario en el que todo el proceso tiene lugar es el mercado. En el capítulo 3 te lo definía como “un ente especializado en producir cosas por las que la gente está dispuesta a pagar”.

Todos los mercados funcionan a través de la ley de la oferta y la demanda.

Sus actores principales son:

  • Los vendedores (oferta); y
  • Los compradores (demanda).

Y su interacción pone en marcha el mecanismo económico, empezando por los bienes y servicios que se producen y el precio al que se venden.

Los compradores

El deseo de comprar

La gente (nosotros) quiere comprar. Los economistas se fijan en esas cosas concretas que queremos, en la cantidad y en la cantidad que podemos pagar al precio que las ofrece el mercado. Todo en función de ingresos y preferencias.

Los precios tienen una relación inversa con la cantidad demandada: cuanto más alto es el precio menos cantidad de ese producto pedirá la gente. El consumidor sabe lo que quiere y sabe que no hay nada gratis. Por lo tanto, tiene que rascarse el bolsillo.

Una cosa está clara: son los deseos humanos los que mueven la economía; las fábricas producen aquello que saben que se va a vender; aunque se pueden equivocar, porque no son entes perfectos (al frente de ellas hay personas).

Entonces, no podemos comprarlo todo. La solución es escoger aquellos productos o bienes que más contribuyen a nuestra felicidad (entendida ésta también como necesidades). Decidimos cómo gastar mejor los ingresos limitados, lo que vamos a comprar, y cuántas unidades.

¿Cómo decidimos qué comprar?

Un factor esencial que nos ayuda a escoger es la utilidad marginal. Escoger, que lleva implícito “comparar”, porque detrás de toda selección hay una comparación previa.

Comparamos:

  • Precios;
  • Beneficios. Si tengo 20 euros, ¿Qué compro? Comparo las opciones y, según la promesa de felicidad que me proporcionen en ese instante, me decidiré por una u otra.

Pero la gente se aburre incluso con aquellas cosas que le gustan, en cuanto dejan de ser algo especial. Si te digo que pienses en un pastelito de chocolate, ¿no te cansará comerte unas cuantas porciones? El placer del primero se acabará convirtiendo en hartazgo con el quinto. A esto los economistas le han llamado utilidad marginal decreciente. (Capítulo 2).

Los vendedores

La empresa, el corazón del capitalismo

El consumidor compara, decide y compra unos determinados bienes y servicios. Pero alguien tiene que procurárselos: la empresa. Todo está producido por algún tipo de empresa.

Hacen falta empresarios. Cuando veo empresarios pienso si son los de verdad o sólo directivos, que tampoco es una vergüenza. No sólo hay que poner en marcha muchas empresas, sino que no hay que dejar de hacerlo.

Lo importante para un país es que tenga muchos empresarios grandes, medianos y pequeños que sepan dónde está el negocio y que se la jueguen, que sepan que los gastos fijos pueden llevarte a la ruina, que  tengan beneficios y creen puestos de trabajo. Cuando se dice que España ha crecido un x por ciento quiere decir que la riqueza de España ha crecido porque los empresarios han sabido crearla.

¿Qué es una empresa?

Es un conjunto de personas. Ojo, no de unidades productivas como les gusta decir a los economistas. Porque el trabajo lo hace una persona, no un robot.

Si un robot durante una temporada no trabaja se sustituye por otro y ni se nota. En el caso de una persona, también se puede reemplazar, pero se nota, PORQUE Cada persona aporta su personalidad; todos somos distintos; ninguno absolutamente inútil. Todos mejorables y todos irrepetibles.

Si un empresario considera a sus trabajadores como unidades de producción, su empresa irá de distinto modo que si piensa que las personas son eso: personas.

Hay dos “tipos” de personas:

  • Las que trabajan dirigiendo esas empresas, como empresarios o directivos, (están en las patronales).
  • Los que trabajan en esas empresas, en puestos que no son de dirección (trabajadores). Dicen que estos señores están representados por los sindicatos, algo de lo que ni mi amigo ni yo estamos muy seguros.

Hay que evitar la caricatura del empresario

Los empresarios no gozan de la mejor de las imágenes. Lo peor es que está justificado por algunos ejemplos concretos, como el de esos que tanto han ayudado a hundir la economía al tiempo que se llenaban los bolsillos. Esos no se merecen el nombre de empresarios:

Piensan que

  • Como a ellos se les ocurrió un negocio, los demás son unos desgraciados.
  • Esos desgraciados sólo tienen derecho a cobrar lo menos posible, porque ellos son los amos, los que pusieron el dinero.
  • El horario de esas personas debe ser el que cada día les apetezca a ellos.
  • Si las cosas van bien es gracias a ellos y si van mal es culpa de los demás.
  • Los demás les engañan siempre, que nadie juega limpio y si alguien hace algo bien, tienen un violento ataque de celos y se lo cargan, porque ¿a quién se le ocurre tener ideas?

Alguien así no es un empresario, sino un depredador. No es empresario, simplemente un tío ruin y despreciable.

Urge conseguir que el empresario esté bien visto, que sea alguien que:

  • Se juega su dinero.
  • Se rodea de la mejor gente que puede.
  • Respeta a los que trabajan con él.
  • Da ejemplo con su trabajo y dedicación.
  • Forma un equipo, remunera bien a sus empleados y hace las reservas necesarias para que la empresa vaya bien, sin llevarse el dinero a casa en forma de dividendos enloquecidos.

Ése es el modelo de empresario que debemos perseguir, el de alguien que muchas veces duerme mal porque sabe que se juega su patrimonio y que hay bastantes familias que dependen de que él acierte. De ésos, necesitamos muchos y muy buenos. Porque sin ellos no hay empresas. Y si no hay empresas, no hay puestos de trabajo para todos los que no son empresarios.

Una definición un poco más completa de empresa

  • Un grupo de personas organizadas.
  • Que ponen en juego dinero y trabajo haciendo una actividad.
  • Para ganar la mayor cantidad posible de dinero.
  • De forma responsable y sin dañar al prójimo.

¿Y si damos un paso más?

Una empresa es una cosa:

  • Creada por una persona que tuvo la idea de fabricar algo o dar un servicio que le pareció que podía interesar.
  • Ese individuo convenció a otras personas para que pusieran dinero, porque él no tenía todo el que hacía falta.
  • Esa persona contrató a otras para que trabajaran a diario en esa empresa, porque los que habían puesto el dinero no sabían nada de aquello y el que había tenido la idea era incapaz de llevarla a la práctica solo.
  • Cuando empezaron se dieron cuenta de que necesitaban comprar materias primas y se las compraron a varias empresas –creadas también por personas–, en las que otros habían puesto dinero, otros trabajaban dirigiendo y otros produciendo.
  • Una de las materias primas era el dinero. Por eso fueron a una empresa a la que llaman banco, creada por una persona, en la que pusieron dinero otras… Y ese banco les dejó dinero (les alquiló el dinero durante una temporada, cobrándoles intereses y comisiones).
  • Una vez fabricados los chismes, se los vendieron a unas tiendas que no eran más que otras empresas.
  • Esas tiendas los vendieron a personas.

A fin de cuentas, siempre se trata de personas.

Y a ti, ¿se te ha ocurrido alguna vez montar tu propia empresa? Si quieres, te ayudo a ello. Sólo tienes que pasar página…

Y hasta aquí, lector, es el resumen de hoy.

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Un saludo, lector.

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