Cómo Funciona La Economía Para Dummies – Resumen Del Capítulo 7

Nuevamente, venimos con una entrega del resumen en capítulos de Cómo Funciona la Economía Para Dummies del autor Leopoldo Abadía.

Esta vez, el séptimo capítulo.

Les dejo con ello:

Capítulo 7 – El Estado somos todos

En el capítulo 6 te decía que Una buena política monetaria y fiscal redunda en el óptimo funcionamiento del país y en su prosperidad. Y una disparatada o mala es capaz de hundirlo en la más absoluta miseria. Te hablaba también del déficit presupuestario, esa diferencia negativa que hay entre lo que el Estado gasta y lo que ingresa mediante impuestos.

No debemos olvidar que los gobiernos están formados por empleados nuestros a los que hay que pedirles responsabilidades por ese dinero que nosotros les damos para que lo administren. Deberíamos exigirles que justificaran hasta el último céntimo.

Pero antes de gastarlo, deben recaudarlo. Después, como pasa en cada familia, están obligados a hacer un presupuesto.

Los PGE

Los presupuestos generales del Estado (PGE) son las cuentas que hace un gobierno para ver cuánto dinero tiene para gastar en un año. A escala macroeconómica es lo mismo que hacemos nosotros en casa. El Estado es como una familia a lo grande.

Por lo general, los PGE se preparan en el último cuatrimestre del año. Hay que tener en cuenta:

  • Cuántos ingresos conseguiré.
  • En qué me voy a gastar ese dinerito.

Los posibles resultados de esos cálculos:

  • Equilibrio.
  • Superávit: los ingresos son superiores a los gastos. Se me abren dos posibilidades:
  • Ahorrar;
  • Gastar en cosas que son necesarias, pero que en anteriores presupuestos no había podido cubrir.
  • Déficit: lo contrario del superávit, deudas que debo saldar –que es lo que suele pasar–. Puedo:
  • Apretarme el cinturón hasta que mis gastos se adecuen a mis ingresos;
  • Pedir un crédito a un banco o emitir bonos del Estado que tendré que devolver con intereses.

Los PGE son como nuestros presupuestos domésticos. Cambia la escala, pero el fondo es el mismo. Aunque, una familia es más fácil de gobernar que varios millones de familias, empresas, bancos, instituciones financieras y demás.

Unos buenos PGE deberían cumplir:

  • De donde no hay, no se puede sacar.
  • Cuando se conduce, lo mejor es no distraerse.
  • Estirar el brazo más que la manga puede no ser prudente.

Normas de sentido común que habría que exigir a todos los gobiernos que se grabaran a sangre y fuego. No son más que “las cuentas de la vieja. Pero, ¿acaso las cuentas de la vieja no funcionan? Lo han hecho siempre porque rebosan sentido común.

De dónde vienen los ingresos del Estado

El ministro de Economía tiene varias vías de ingreso:

Impuestos directos:

  • Lo que todos nosotros ganamos: nuestro sueldo, facturas, alquileres que cobramos, dividendos que recibimos de acciones… De todas esas ganancias tienes que darle al Estado un porcentaje.
  • Lo que ganan las empresas.
  • Cuando heredamos algo o hacemos una donación, el Estado también ingresa. Y lo mismo por nuestro patrimonio.

Los impuestos directos tienen mucho que ver con lo que ganan la gente y las empresas.

Pagar por consumir

Además de los impuestos directos hay otros indirectos. Es el impuesto sobre el valor añadido (IVA), que grava todo aquello que consumimos.

Por ejemplo, el vino que tanto nos gusta tomar a mi amigo y a mí está gravado. El dueño del bar no sólo ha de pagar al Estado por los beneficios que le procure la venta del vino, sino también por el IVA, todo lo cual redunda en el precio que como consumidores acabamos pagando. Y esto pasa con cualquier cosa o servicio: por gastar hay que pagar al Estado.

Otras fuentes de ingresos estatales

  • Lo que el Estado cobra por cosas como por dejar que se usen propiedades o derechos públicos, o por prestar algunos servicios.
  • Los ingresos de las empresas propiedad del Estado.
  • Lo que le envían algunas comunidades autónomas que tienen acuerdos especiales con el Estado en lo referido a la gestión de impuestos.
  • Lo que manda la Unión Europea.
  • Lo que obtiene por las rentas de su patrimonio, los intereses de inversiones financieras, los préstamos, los dividendos y la participación en beneficios, además de lo que saca por vender terrenos, solares y empresas.

Simplificando mucho, el Estado ingresa por:

  • Lo que ganamos trabajando y con nuestro patrimonio (impuestos directos).
  • Lo que gastamos consumiendo (impuestos indirectos).

El problema llega en época de recesión, cuando estas dos fuentes dejan de fluir como antes.

En qué se gasta el Estado nuestro dinero

Cada euro cuenta, y por ello es necesario no tontear, no experimentar… Porque  no lo olvidemos: ese dinero que el Estado ingresa y gasta es nuestro. Los políticos pueden hacer lo que quieran con su patrimonio, pero con el nuestro debemos exigirles responsabilidad.

Los desembolsos del Estado son:

  • El gasto: …es lo que se gasta… pero deja algo: una corbata, un bolígrafo, unas gafas… Aunque también puede que no deje nada físico: la comida y bebida, el transporte…
  • La inversión: …es lo que se invierte… un piso, una casa, un cuadro por el cual, cuando lo vendamos, nos pagarán más pasta que la que nos costó…

Todo eso que nosotros hacemos en el ámbito familiar lo hace también el Estado, sólo que se le llama macroeconomía.

Las cuentas del ministro

¿Cómo procede el ministro? Simplificando, estima cuántos ingresos habrá en caja y organiza lo que se va a gastar en diversas secciones, de acuerdo con la estructura del Estado. Prepara dos montoncitos de dinero:

  • Uno para las cosas realmente importantes y que hay que pagar “caiga quien caiga”.
  • Otro con las cosas que hay que hacer con el dinero que quede después de pagar las cosas realmente imprescindibles, en función de los ingresos esperados y con lo que esté dispuesto a endeudarse.

Hay gastos en los que el ministro no tiene demasiado margen de maniobra:

  • El gasto social. Es intocable, y su volumen es considerable: por ejemplo, pensiones y ayudas al desempleo.
  • Los intereses por la deuda y los bonos del Estado. Tampoco es pequeño.
  • Las transferencias a las comunidades autónomas y demás (también ayuntamientos y diputaciones).
  • El funcionamiento del Estado. Todas las instituciones representativas del país: el rey y su familia, las Cortes, los tribunales …
  • Los ministerios. Aquí el ministro distingue entre:
  • Ministerios de verdad: el de Interior, el de Asuntos Exteriores, el de Agricultura, el de Economía.
  • Ministerios de relleno: son fruto del capricho del presidente de turno. Y sus partidas económicas tampoco son tan importantes.

Pero sea cual sea el ministerio, todos necesitan dinero.

La dificultad de aplicar la tijera

Se puede aplicar la tijera, pero para eso hay que negociar y prever las consecuencias de no hacer determinadas cosas, que  puede tener efectos como:

  • Se dé menos dinero a un ministerio encargado de hacer cosas con la inmigración.
  • Se recorten ayudas al fomento del empleo y a la formación de trabajadores.
  • Se aumenten las partidas económicas de algún ministerio de relleno por algún compromiso previo e inconfesable, aunque ese ministerio apenas tenga contenido.

Con todo, lo más fácil es que esos presupuestos generales del Estado se hayan pasado y presenten unas cuentas con déficit.

Ahora el ministro sólo tiene que comunicárselo a sus conciudadanos de una forma particularmente espesa y confusa para que no lo entiendan. Y eso sabe hacerlo de forma magistral.

Esto es todo por hoy.

Si no quieres perderte el próximo resumen, ¡dale al botón!

Un saludo, lector

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