Hoy es día de entrada, y nuevamente venimos con un resumen de Cómo Funciona La Economía Para Dummies, del autor Leopoldo Abadía.
En la entrega anterior, terminamos la primera parte, y hoy comenzaremos con la segunda, concretamente, con el capítulo 4 del libro.
Parte II: Lo macro y lo micro
En la primera parte de este libro he intentado que quede claro que la economía es algo más cercano a nuestra vida de lo que creemos. Es algo que nos afecta muy directamente y de lo que todos hablamos aunque sea sin usar palabras raras y remitir a gráficos más raros aún. Y no sólo eso, sino que todos nosotros participamos en ella como consumidores y productores.
En esta parte entraremos más de lleno en el funcionamiento de la economía, en sus interioridades. Hablaremos de la economía grande y de la pequeña, de sus ciclos y sus vicisitudes.
Capítulo 4 – La economía vista a lo grande
Cuando los entendidos hablan de microeconomía se refieren a la economía particular de mi familia o de mi empresa. Y se ponen a analizar el comportamiento. Miran lo que hacemos para comer, producir, vender, cómo lo hacemos y en qué, cómo y dónde gastamos e invertimos el dinero.
Si micro lo sustituimos por macro, entonces tendremos lo mismo, pero a lo grande.
Los economistas definen la macroeconomía en los mismos términos que la microeconomía, con la diferencia de que suman aquí la actividad económica de las personas, las familias, las empresas y el sector público; o sea, lo que han producido, lo que han consumido, lo que han invertido y lo que han vendido, dentro y fuera del país. De este modo, el Estado tiene conocimiento del PIB en el momento de hacer la contabilidad del país, lo que le ayudará a medir la riqueza nacional.
- La macroeconomía estudia la economía como un todo orgánico, concentrándose en los factores que afectan al conjunto, como los tipos de interés, la inflación y el desempleo. También se ocupa de estudiar el crecimiento económico y de cómo los gobiernos utilizan las políticas monetaria y fiscal para moderar el daño ocasionado por las recesiones.
- La microeconomía, en cambio, se concentra en las personas, en las empresas y en los negocios individuales. En el primer caso, explica su comportamiento cuando se enfrentan a decisiones sobre cómo gastar o invertir el dinero. En el segundo, explica cómo se comportan las empresas para intentar conseguir los máximos beneficios.
El resto del capítulo irá sobre la macroeconomía.
La economía en su conjunto
La macroeconomía considera la economía en su conjunto. Y la microeconomía hace lo mismo, sólo que a una escala más pequeña.
A mí lo que me interesa de la macroeconomía son sus aspectos cuyos efectos puedo notar en mi día a día. Por ejemplo, al ir a comprar el pan: el PIB, la inflación, las recesiones; elementos importantísimos que influyen en los gobiernos a la hora de planificar la economía.
La macroeconomía se encarga de medir la riqueza de cada país que se plasma en un índice llamado producto interior bruto (PIB).
El Producto Interior Bruto
El PIB es el valor de todos los bienes y servicios producidos en la economía de un país en un período dado de tiempo (generalmente se toma un trimestre o un año).
El dato que se obtiene es esencial, pues es el que permite comprobar cómo se está comportando la economía: si crece o si, por el contrario, va hacia atrás y entonces más vale que el gobierno de turno tome las medidas oportunas para evitar una catástrofe.
Lo preferible es que el país cuente con un PIB alto y de rápido crecimiento, lo que significa que se dan muchas transacciones económicas que proporcionan a los habitantes los bienes y servicios que desean. Y eso hace que la gente sea más feliz: hay más dinero y puede emplearse no sólo en cosas que obedezcan a nuestro propio interés, sino también en proyectos sociales dirigidos a los menos favorecidos.
Sin embargo, para el PIB computan también otras cosas menos positivas. Imaginemos que una erupción volcánica arrasa San Quirico. Pues nuestro PIB local aumentará a medida que llevemos a cabo la reconstrucción de nuestras casas. Además, un PIB alto y de crecimiento muy rápido suele venir acompañado de mayor contaminación y destrucción de los recursos naturales, y de una mayor desigualdad social.
Aun así, es mejor tener un PIB alto, y de crecimiento constante, a tener otro bajo y en recesión.
Lo que se incluye en el PIB
El PIB debe contabilizar todas las transacciones económicas que se realizan en el período de tiempo a estudiar. Dado que el ingreso tiene que ser siempre igual al gasto, tanto da si se cuenta sumando todos los ingresos o contabilizando todos los gastos. Aunque, los economistas prefieren el sistema de contar los ingresos, por la sencilla razón de que los gobiernos obligan tanto a los particulares como a las empresas a dar cuenta de todo lo que ganan a fin de imponernos los correspondientes impuestos.
¿Y qué ingresos tiene el Estado?
- Salarios: ingresos que reciben los trabajadores por cuenta ajena por su labor.
- Rentas: ingresos que reciben los propietarios de terrenos y propiedades inmobiliarias de aquellos a quienes los tienen arrendados.
- Intereses: intereses proporcionados por el capital, es decir aquellos bienes que sirven para fabricar otros, destinados al consumo. En este caso se incluyen, por ejemplo, los intereses que hay que pagar sobre un préstamo para hacerse con máquinas, automóviles y ordenadores, entre otros útiles de trabajo.
- Beneficios: ingresos que obtienen los empresarios, que arriesgan su dinero en un negocio.
Estas cuatro fuentes de ingresos están gravadas por impuestos.
Algunas cosas de éstas son más propias de la microeconomía que de la macroeconomía, porque hablan de cosas que tienen que ver con las empresas y las personas; pero por definición la macroeconomía mira la economía en su conjunto, en el que se incluye también la microeconomía.
¿Y qué gastos?
- El consumo: gasto hecho por los hogares en bienes y servicios, en el país donde se vive o en el extranjero. Todo aquello que compramos. ¡Suma el 70 % del PIB!
- La inversión: gasto que las empresas realizan en bienes de capital (edificios, fábricas, locales y equipos necesarios para el negocio). Han de ser bienes nuevos, que se adquieran en el año que el PIB contabilizará.
- Las compras de bienes y servicios del gobierno: aquí entra todo, hasta la libreta en la que la secretaria lleva la agenda del presidente.
- Las exportaciones netas: las exportaciones realizadas a lo largo de un año (los productos que vendemos al extranjero), a las que hay que restar las importaciones (productos que compramos fuera). Si exportamos más que importamos, tendremos superávit comercial, y si sucede al revés entonces tendremos déficit comercial. Es lo que se llama balanza comercial (ver capítulo 5).
Pero, si no ha habido error a la hora de contabilizar, da igual que cuentes gastos o ingresos: el resultado debería ser siempre idéntico.
¿Cuándo contabiliza el PIB los bienes que yo produzco?
Cuando acaban de producirse. Por ejemplo, una casa. Acabada de construir, la tasan en 250 000 euros; esa cantidad es la que se cuenta como parte del PIB, y tanto da si la vendes, sumará en el PIB del año en que se acabe. Luego se considerará una cosa vieja. Lo mismo vale para coches, zapatos, botellas de agua… Pero, ¿Por qué? porque la venta no tiene nada que ver con la producción, sino que se considera un intercambio de activos (que no cuenta en el PIB) –ver capítulos 10 y 11–.
¿qué puede pasar? Que en un año se produzca muy alegremente, y el PIB aparezca insólitamente alto, pero que no se venda y todo se acumule en los almacenes. De tal modo que,al año siguiente, nuestros empresarios decidan producir menos y acabemos en la recesión. O sea, en un PIB con números negativos…
Así terminamos con el resumen del capítulo 4.
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